Si has sentido esa mezcla de emoción, curiosidad o humor absurdo al mirar una tela estampada de calcetines, ya estás dentro. Quizá incluso vayas a llevarte unas ganas de verlo todo más colorido… o quizá ya lo vives así siempre.
Lo mejor es que todo esto ha sido gracias a un “escape-room” de la vida, un programa para emprendedores de la Fundación Caja de Burgos que te pone un trampolín bajo los pies para saltar alto. Y ahí estabas tú, viendo formas de personalizar cosas, de llevar tu esencia a eventos, equipos o empresas. Así descubrimos que hay algo mágico en comernos la idea “calcetines personalizados” y hacerla realidad.
Ojo, que las cosas nos las vemos tan claras desde el principio ninguno de nosotros, ni siquiera tú.
Nunca te has preguntado ¿Será esto una idea loca? ¿Estoy arriesgando más de la cuenta? pero poco a poco todo encajó.
Lo que buscábamos desde el inicio era sencillo: que cada calcetín llevara un pedacito de nuestra tierra en tus pasos. Queríamos que fuera accesible, divertido y que tuviera sentido para quien lo llevara puesto: tú.
Somos de Aranda de Duero y, como pasa con los buenos vinos, el cariño por Burgos se ha ido haciendo más profundo con el tiempo. Por eso, si este proyecto iba a nacer, tenía que ser aquí. Y así lo hicimos: en casa, contigo.
No teníamos experiencia en el mundo textil, pero sí toneladas de ilusión y la idea de crear algo que conectara contigo desde el primer momento. Gracias a una empresa en Pradoluengo y a dos cracks —Manolo y Hugo— empezamos a aprenderlo todo. No solo nos enseñaron: nos abrieron la puerta de su casa. Hoy son familia.
Los comienzos no fueron fáciles: hubo mil horas de pruebas, diseños, fracasos y nuevos intentos. Si preguntas en el Edificio Nexo en Burgos, seguro que aún recuerdan vernos noche y día con prototipos en las manos, soñando con que pronto llegarían a tus pies.
El programa de emprendedores de la Fundación Caja de Burgos también fue clave: nos dio alas para pasar de las ideas al proyecto real, ayudándonos a crecer y a pensar en grande, siempre con la vista puesta en ti.
Porque esto no va solo de calcetines. Va de raíces, de historias y de caminar lejos contigo, paso a paso, hasta donde quieras llegar.